Trail Running y Liderazgo- La montaña como maestro Parte 1

Hace frío. Una niebla espesa cubre las sierras, y la humedad, junto a los nervios, se respiran en cada inhalación. La línea de largada está frente a mi, y también la montaña, lo desconocido, el miedo, la ansiedad, y esa poderosa fuerza que empuja a los humanos a dar el salto: el salto al vacío, a lo desconocido.

Cierro los ojos. Respiro. Levanto los ojos al cielo: no veo nada, la niebla todo lo oscurece. Cierro los ojos de nuevo, respiro profundo. Aquieto mi mente de todos los ¨¿quién me manda a estar acá?¨ ¨ya estoy grande para estas cosas… ¨ no vas a poder¨.

Me concentro, me centro, conecto con mi energía vital. Y de repente abro los ojos, y miro a mi alrededor:  veo

 emoción, miedo, veo las miles de historias en todas esas personas que, como yo, esperamos y pasamos por muchísimo esfuerzo y entrenamiento para llegar ahí.

Y así, como un bálsamo que eleva, el mantra que enciende: ¨No estoy sola¨

Hace dos años comencé un camino inimaginado.  A mis 46 años, comencé por primera vez en mi vida a entrenar y correr.

Cargando con mi estigma de ¨ojota¨ de la familia, me animé por primera vez en mi vida a darme el espacio de conectar y exigir profundamente a mi cuerpo.

Y descubrí el trail running, o carrera de montaña. Y en ese instante, mi vida se transformó.

Liderar tiene muchos puntos en común con esta historia. Y aquí les cuento por qué…

La ecuación del liderazgo se ha transformado. Los atributos de un ¨buen líder¨ se han re-significado. Hoy sabemos que todos lideramos, que nada tiene que ver con una jerarquía o una posición específica. Lideramos a través de la manera en que impactamos la vida de las personas a nuestro alrededor, con nuestras palabras, nuestras elecciones y nuestro comportamiento, que se convierte en modelo para otros.

Lideramos cuando servimos, cuando maternamos, cuando escuchamos con empatía a ese maestro de nuestro equipo, cuando jugamos al fútbol, cuando organizamos el cumpleaños de un amigo, cuando decidimos el futuro de nuestra escuela, cuando abrazamos a ese alumno que necesita sostén, cuando nos abrazamos a nosotros mismos.

Y el liderazgo transformador tiene un solo punto de partida: liderarnos a nosotros mismos en primer lugar.

Hace ya algunos años, diseñé un modelo de liderazgo llamado D.R.E: Detenerse, Respirar, Encender la chispa.

Este modelo tiene que ver con los principios de liderazgo en los que creo profundamente. Aquí te cuento sobre cada uno de los elementos transformadores del D.R.E, y qué aprendí en la montaña que luego pude trasladar a mi propio equipo y a todos los equipos a los que tengo el honor de formar y capacitar:


Detenerse

Principio fundamental de sacar el piloto automático, bajar tres cambios, reducir la velocidad del ¨hacer¨  Como líder, ¿no sientes que constantemente corres como bombero para apagar incendios? Yo sentía lo mismo. Mi formación como especialista en Mindfulness y prácticas apreciativas me aportó la llave para poner el freno de mano. Si queremos liderar en presencia, la acción debe ralentizarse. No lo haremos todo el tiempo ya que debemos fluir con las constantes demandas del rol, pero sí crearemos entornos conducentes a la práctica de detenernos En los momentos de decisiones importantes, tomarlas en presencia se torna esencial.

El trail running me habilitó estas lecciones de liderazgo relacionas a la D, DETENERSE; de nuestro modelo DRE:

1- No te dejes llevar por la velocidad: el trail running, a diferencia de las carreras de calle, no tiene tanto foco en la velocidad en que se completa la carrera. La montaña es un terreno natural, orgánico, vivo. Los desafíos, como en nuestro entorno de liderazgo, cambian constantemente. Hay pendientes, bajadas, rocas filosas, arroyos y ríos que atravesar.  Acá no cuenta ir rápido, cuenta llegar más lejos. Todos los obstáculos naturales nos obligan a parar, nos obligan a detenernos. Y allí es donde nos recuperamos, respiramos profundo, podemos mirar a nuestro alrededor y reconocer la inmensidad de la vida manifestándose a nuestro paso. Cuando corremos en la montaña, ella impone el ritmo.

2- El líder se adapta a la montaña, no la montaña al líder: entrenar para correr en la montaña representa un reto personal importante que requiere disciplina, foco y esfuerzo. Igual que en el liderazgo, la curva de liderar comienza por nosotros mismos. Como en la montaña, ese líder debe saber que el entorno no se adaptará a él, por más quejas, enojos, y frustraciones que sintamos. Entonces, el verdadero líder ¨se adapta a su montaña¨: fomenta la cultura de no queja, la cultura del 100%, para ayudar a conectar a su equipo con el poder de hacer lo mejor, con lo que tenemos.

¡Te deseo muchas montañas y mucho liderazgo significativo en tu camino!

¡Seguimos en el próximo post!