Inercia o Presencia: ¿Qué activa a tu equipo?

Cuando trabajamos en piloto automático, nuestras acciones se vuelven mecánicas. El hacer deja de ser consciente y, con ello, la calidad y la energía del trabajo disminuyen. Por el contrario, conectarnos con lo que hacemos desde la presencia activa cambia completamente el resultado: aparece la atención plena, el anclaje, la escucha y la energía genuina. La productividad se construye desde esta energía auténtica que fluye y genera conexión entre los miembros del equipo. ¿Suena bien, verdad? Quizas piensas que no es realizable, pero muchas veces, en los pequeños cambios, sutiles variaciones, podemos encontrar algunas claves.

¿Se puede entrenar la presencia activa en los equipos? Algunas estrategias simples pueden marcar una gran diferencia:

  1. Desacelerar

 Antes de comenzar una reunión, dedicar un minuto a aterrizar y enfocar la atención permite que todos conecten con el momento presente y con el propósito de la reunión. Una buena idea puede ser distintos ¨check in¨emocionales: comenzar las reuniones compartiendo algun logro, algun objeto importante para cada uno y por qué, eligiendo una canción que representa su día… Estas son pequeñas ventanas a los universos personales que cada uno de nosotros traemos a nuestros trabajos… y que impactan absolutamente todo lo que hacemos. Como lideres, desacelerar para poder reconocer estas humanidades en nuestro equipo será fundamental para conocer como acompañarlos mejor. Desacelerar, sin embrago, comienza con nosotros mismos. Bajar el ritmo y la cadencia, respirar profundo, detenernos unos instantes para poder ¨ ver¨ lo que verdaderamente sucede dentro de nosotros y a nuestro alrededor.

  1. Reconexión con el para-qué.

Traer a conciencia el impacto real de lo que hacemos. Preguntarse: “¿A quién servimos con esto? ¿Qué se transformará a través de esta acción de hoy?” Esto genera sentido y motivación en el equipo. Un enfoque de diseño colaborativo y mindful en equipos de conocimiento mostró que la atención presente reduce distracciones, mejora la interacción social y favorece el trabajo profundo (deep work)—facilitando la concentración sostenida y la motivación intrínseca SpringerLink.
Ofrecer a nuestros equipos toda la información que necesitan para comprender el por qué y el para qué de lo que hacemos como colectivo será entonces una buena fuente de motivación interna, para lograr los mejores resultados externos.

Escucha profunda y activa

 Crear espacios donde los miembros puedan expresar lo que sienten sin apresurarse en responder. Validar y sentir lo que los demás comunican impacta directamente en cómo fluye la colaboración. ¿Qué es escuchar profunda y activamente? Podemos aprender mil técnicas y trucos, pero lo más difícil es poder silenciar nuestra mente mientras escuchamos a un otro. No silenciar en el sentido restrictivo, sino lograr que nuestra voz interna no sea mas fuerte que lo que estamos escuchando. Escuchar para entender, no para responder. Escuchar como un acto silencioso que no necesariamente debe ser llenado, ejecutado, o accionado. Escuchar como espacio de apertura y curiosidad. Entonces, la escucha se vuelve un ejercicio hacia uno mismo primero, no involucra solo la vos de un ¨otro¨

4. Impulsa tu Gravitas

En el ámbito de habilidades directivas, se destaca que el gravitas —esa autoridad tranquila y solemne— impacta un 67 % en la percepción de efectividad del líder, por encima de la apariencia física (Forbes) Nuestro Gravitas, nuestra ¨aura¨como líderes, es contagiosa, genera entornos mas o menos seguros psicologicamente, y es un elemento fundamental en el modelado, habilidad fundamental de la que debemos siempre ser conscientes. Una idea para impulsar tu Gravitas: nuestra autoridad no parte de una jerarquía, sino del conocimiento sobre nosotros mismos. ¿Cuántas veces le pediste a tu equipo que te digan que puedes mejorar? ¿Qué necesitan ellos del líder que hay en ti? Recuerda que nuestro estilo de liderazgo debe ser adaptativo: ayudar a las personas a encontrar su mejor potencial requiere de distintos ¨gravitas¨ según las necesidades.

¿Cómo impacta la presencia en nuestro desarrollo de carrera? Investigaciones del Center for Talent Innovation muestran que la presencia ejecutiva representa aproximadamente el 26% de lo necesario para ascender a roles de liderazgo. Esto demuestra que la presencia no se trata solo de carisma o de cómo nos mostramos frente a los demás, sino de una combinación de comunicación clara, confianza y un “mando interior” sólido.

Llevar la presencia al centro de tu equipo significa construir un entorno donde cada acción tenga intención, cada interacción genere conexión y cada miembro se sienta escuchado y valorado. La presencia no solo potencia la productividad, sino que también fortalece la cultura y el compromiso del equipo.

Entonces hablamos de la Presencia como un activo, no simplemente una habilidad blanda. Este activo en los Líderes se relacionará con mejores relaciones, mayor capacidad de innovación y una mentalidad de crecimiento consolidada y en acción.

¿Estás listo para diseñar juntos un equipo donde la presencia sea el motor del rendimiento y la colaboración?

¡Hablemos!